Se estrena Megalodón

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Ciudad de México, 10 Ago (La Crónica de Hoy).- Megalodón es para el cine, el nieto millennial del Tiburón (1975), de Steven Spielberg. Aquel filme de los años 70 que llegó para cambiar las reglas del modelo cinematográfico. Muchos atribuyen a su existencia la aparición del término blockbuster debido a su éxito, pues demostró que una película comercial podría estar llena de creatividad, en este caso a través del cine de terror llevado al mar, mezclado con el entretenimiento.

Después de Tiburón ha habido una serie de propuestas cinematográficas en la que los temibles tiburones son los protagonistas, la mayoría de ellas con una calidad sumamente cuestionable, por no decir ridícula. Sharknado, Mega Shark o Deep Blue Sea dan cuenta de ello. Esos herederos del rey del mar han tratado de expandir las formas de miedo, aunque en la mayoría de los casos con resultados risibles. Son películas con el sentido del humor de cine de serie b, pero con cada vez mayor producción.

Así es como llega Megalodón, dirigida por Jon Turteltaub, que no es otra cosa sino una manera rebuscada de maximizar el miedo a través del tamaño de lo temible, con ese pensamiento que argumenta que a su lado el tiburón de Spielberg sería un juguete. Lo curioso del asunto es que como película heredera no ofrece nada que nos sorprenda, de hecho es bastante predecible, más aún es bastante ridícula, es más, de tan mala, es bastante disfrutable.

Este filme nos sumerge en la historia de un grupo de científicos que realizan una investigación en el lugar más profundo del planeta, todavía más hondo que la propia fosa de las Marianas. En medio de una expedición hacen el descubrimiento de sus vidas, al hallar que hay vida en el fondo del mar desconocido hasta entonces; sin embargo, dentro de esas especies se encuentra el mortífero tiburón prehistórico de 23 metros antecesor del gran tiburón blanco, conocido como Megadolón.

Las vidas de algunos de los investigadores que se encuentran en las profundidades del mar está en peligro, así que el visionario oceanógrafo chino (Winston Chao), decide, a pesar de la oposición de su hija, contratar al especialista en rescate en aguas profundas Jonas Taylor (Jason Statham), quien tendrá como misión salvar al equipo atrapado y vencer a la amenaza imparable que se oculta en el océano.

Al inicio, la película parece tomarse muy en serio a sí misma. Jason Statham da la impresión de tener un personaje serio, pues al principio se juega con el halo de realismo, pero al pasar el tiempo el espectador descubre que en realidad la idea de una película de terror en el mar es una fachada para mostrar una comedia, con demasiado humor involuntario. De esas que exageran el cliché del género, con el concepto de heroísmo muy tonto, con un romance forzado y con diálogos tan ridículos como las terribles decisiones de cada personaje… carentes de toda lógica.

Para fortuna de la película, su mediocre narrativa y argumento queda, para sorpresa de todos, compensado por la cantidad de carcajadas que puede despertar su arrogancia ingenua de pretender ser tomada en serio. Es curioso, es una película que se acepta mala y cede a ser el bufón de la fiesta.