jueves, 25 junio 2026

Serie The Bear llega a su gran final

Ciudad de México, 25 Jun (Hola).- La cuenta atrás para la quinta y última temporada de The Bear ya ha comenzado y como fan no he parado de analizar las líneas maestras por las que podría transcurrir este final. Este viernes 26 de junio el desenlace llegará a Disney+ con sus diez episodios y la tensión en la cocina (y en mi casa) se puede cortar con un cuchillo. Después de acompañar a Carmy (Jeremy Allen White) en su descenso al caos culinario durante cuatro entregas, no veo el momento de saber qué pasará y, siguiendo los últimos acontecimientos, he sacado mis propias conclusiones sobre el destino del restaurante y sus protagonistas. ¿Lograrán la ansiada estrella Michelin o el proyecto se hundirá por las deudas? De la consagración de Sydney (Ayo Edebiri) al inesperado as bajo la manga de Ebra (Edwin Lee Gibson), así podría acabar «el servicio» una de las mejores series de la televisión actual.

Si algo dejaba claro la anterior entrega es que Sydney ya no vive a la sombra de Carmy y que incluso lo ha superado. Después de rechazar una oferta profesional muy tentadora y quedarse en el restaurante, todo apunta a que será ella quien tome las riendas de la cocina en los próximos episodios. De hecho, el propio protagonista reconoce al final de la temporada pasada que ella siempre ha sido el verdadero corazón de The Bear.

Ahora, sin su socio supervisando cada decisión y tras limar asperezas con Richie (Ebon Moss-Bachrach), la joven chef podría tener por fin el espacio necesario para desarrollar su propia visión culinaria y lograr lo imposible. Si la serie ha estado persiguiendo una meta desde la segunda temporada, esa ha sido la ansiada estrella Michelin, por lo que no me sorprendería nada que el cierre de la ficción reservase ese reconocimiento para ella.

La cuarta temporada ya dejó caer que la situación económica es mucho más delicada de lo que parecía. Por eso, una de las posibilidades más realistas es que el reloj llegue a cero justo cuando el restaurante empiece a encontrar su rumbo. Sería, además, un desenlace muy en la línea de The Bear: demostrar que el éxito tiene un coste y que no siempre llega a tiempo.

Si me hubieran dicho en la primera temporada que Ebra acabaría siendo una de las piezas más importantes del negocio, probablemente no lo habría creído. Sin embargo, la ficción lleva tiempo construyendo esa posibilidad.

Mientras el restaurante acumula problemas financieros, el pequeño puesto de bocadillos parece ser uno de los pocos proyectos que realmente funciona. No sería descabellado que terminase ampliándola y que acabara convirtiéndose en la fuente de ingresos que mantenga vivo el sueño de los Berzatto cuando todo lo demás parece a punto de derrumbarse.

Por mucho que me cueste admitirlo, creo que la historia de Carmy no termina con una estrella Michelin ni con un gran triunfo profesional. Su viaje siempre ha sido mucho más emocional que culinario.

Después de enfrentarse a la muerte de Mikey (Jon Bernthal), a su complicada relación con su madre Donna (Jamie Lee Curtis) y a los fantasmas que lo han acompañado durante años, la salida del restaurante parece el paso lógico. Quizá necesite descubrir quién es cuando deja de ser el chef obsesionado con el control. Por primera vez desde que empezó la serie, da la sensación de que alejarse de los fogones podría ser exactamente lo que necesita para encontrarse y ser feliz.

En el terreno sentimental, tampoco espero un desenlace de cuento de hadas. Después de un doloroso distanciamiento Carmy y Claire (Molly Gordon) han conseguido acercar posturas tras la disculpa del cocinero, pero cuesta imaginar que vuelvan a recuperar la relación que tenían antes. Hay heridas que la serie se ha tomado demasiado en serio como para resolverlas con un abrazo final. No me me importaría equivocarme en este punto porque me gusta que gane el amor, pero a veces, el verdadero amor también pasa por dejar marchar.

Por el contrario, sí veo más posibilidades para Richie. Su evolución ha sido una de las mejores de toda la ficción, pero la ruptura de su matrimonio sigue pesando en cómo se ve a sí mismo. La distancia con Tiff y con su hija continúa condicionando su idea de estabilidad y el lugar que ocupa fuera del restaurante.

En este escenario, Jessica podría representar esa calma que lleva años buscando —ya sea de manera romántica o como un apoyo especial—. Después de todo lo que ha perdido, puede que el final más feliz para él no sea encontrar un nuevo amor —aunque esté cada vez más cerca de su compañera—, sino aprender a convivir en paz con la nueva realidad de su familia.