Ciudad de México, 29 Jun (El Informador).- El futbol siempre ha ocupado un lugar especial en la vida de Gael García Bernal. Antes de convertirse en una de las figuras más reconocidas del cine mexicano, el actor ya era un aficionado incondicional de Pumas, un mediocampista ofensivo en las canchas donde jugaba con amigos y un apasionado seguidor de la Selección Mexicana. Ahora, mientras estrena “Magallanes”, la nueva película del director filipino Lav Díaz, disponible en Cinemex, también sigue con entusiasmo el histórico desempeño del equipo dirigido por Javier Aguirre en la Copa del Mundo.
Para el tapatío, el representativo nacional atraviesa uno de los momentos más sólidos de su historia reciente. “La veo muy bien. La única certeza que tengo es que va a ser difícil que le ganen. No sé si México pueda ganar”, dice entre risas.
Más allá del optimismo, Gael considera que el cambio más importante del equipo no está únicamente en los resultados, sino en la manera de jugar. “Van a tener que hacer un partidazo para ganarnos. Está muy sólido, estamos jugando como nunca en cuestión defensiva, táctica, técnica; hay oficio bien puesto y a ver hasta dónde llega”, afirma.
Las palabras del actor llegan después de una primera fase histórica para el conjunto nacional. México consiguió algo que nunca había logrado en una Copa del Mundo: sumar tres victorias en la fase de grupos sin recibir un solo gol. Los triunfos sobre Sudáfrica (2-0), Corea del Sur (1-0) y República Checa (3-0) le dieron el liderato del sector y el boleto a los dieciseisavos de final, instancia en la que enfrentará el próximo martes a la selección de Ecuador, en el Estadio Ciudad de México.
El entusiasmo de Gael tiene una explicación que va mucho más allá del Mundial. Su afición por Pumas ha acompañado prácticamente toda su vida. Hace 25 años dejó una de las imágenes más recordadas para los seguidores universitarios cuando apareció con la camiseta auriazul en “Y tu mamá también”. Más tarde llevó esa pasión a la pantalla grande con “Rudo y Cursi”, donde interpretó a un joven futbolista que busca abrirse camino en el profesionalismo.
Incluso, junto con su amigo Diego Luna, fue uno de los miles de aficionados que en 1991 celebraron en el Estadio Olímpico Universitario el campeonato conseguido por Pumas frente al América, una experiencia que marcó su vínculo con el club y que nunca ha ocultado. Tan vigente permanece esa afición que, tras la más reciente final del futbol mexicano, reconoció públicamente el mérito de Cruz Azul después de imponerse al conjunto universitario.
Pero mientras el Mundial concentra buena parte de su atención, el actor también protagoniza uno de los estrenos cinematográficos más relevantes de la semana. En “Magallanes”, Gael da vida al navegante portugués Fernando de Magallanes bajo las órdenes del reconocido cineasta filipino Lav Díaz, uno de los directores más prestigiosos del cine de autor contemporáneo.
Para construir el personaje, el actor se dejó crecer la barba, aprendió portugués y trabajó sobre una investigación histórica que buscó alejarse de la visión romántica del explorador.
La película presenta a Magallanes como una figura profundamente contradictoria: un hombre que cambió para siempre la manera de entender el mundo al encontrar el paso natural entre los océanos Atlántico y Pacífico, pero también un líder capaz de ordenar ejecuciones dentro de su propia tripulación, castigar con dureza cualquier intento de rebelión e incluso abandonar a algunos de sus hombres durante la expedición.
El filme también pone el acento en el permanente sentimiento de desarraigo del navegante. Aunque nació en Portugal, nunca encontró respaldo suficiente en su país y terminó emprendiendo su expedición con el apoyo de la Corona española, donde tampoco dejó de ser visto como un extranjero.
Fiel al estilo de Lav Díaz, “Magallanes” se desarrolla durante cerca de tres horas mediante largos planos, silencios prolongados y un ritmo contemplativo que exige paciencia del espectador. Lejos del cine comercial, el realizador apuesta por convertir el paisaje, los gestos y el paso del tiempo en parte fundamental del relato.
Se trata de una propuesta muy distinta a la que suele dominar la cartelera y que llega a México mediante una coproducción internacional que apuesta por acercar al público un tipo de cine que rara vez encuentra espacio en las salas comerciales.
Mientras Gael encabeza esa mirada íntima hacia uno de los personajes más importantes de la historia de la exploración, el otro gran estreno de la semana representa el extremo opuesto del cine contemporáneo.