Madrid, 4 Feb (20 Minutos).- El documental Cuando nadie me ve en el que Alejandro Sanz aborda, con natural solemnidad, algunos de los episodios más importantes de su vida, omite otros que marcaron su evolución personal y profesional. El cantante no menciona el chantaje y la extorsión que sufrió por parte de unos empleados que exigieron dinero a cambio de no contar que tenía un hijo, Alexander, fruto de una relación clandestina con Valeria Rivas. Un trance que resolvió lanzando un comunicado confirmando su inesperada paternidad.
El artista no relata la pesadilla que fue confiar en unas personas que le mantenían drogado por la noche para campar a sus anchas por una mansión que convirtieron en su propio paraíso y que pudieron haber acabado con su vida. «Alejandro ha hablado de todo lo que ha querido, nadie le ha asesorado», deslizan desde su entorno cuando preguntamos por la supresión de cuestiones relevantes, como su relación de tres años con la cubana Rachel Valdés.
La artista no entiende que Alejandro Sanz no haya hecho mención alguna a su historia de amor, teniendo en cuenta que le dedicó Palmeras en el jardín. Una canción de su último álbum, Y ahora qué, en la que habla, desde la herida, de una relación que le hizo más infeliz que feliz. El intérprete omite un romance que, según personas de su círculo más próximo, fue una de sus grandes equivocaciones a nivel sentimental, pero que, para ella, fue un auténtico trampolín para poder desarrollarse como una pintora y artista visual que ha expuesto sus obras en recintos de todo el mundo.
Rachel está dolida pero convencida de querer pasar página. De hecho, mantiene silencio cuando se le pregunta por esta relación y también por la polémica que se generó con la aparición de Ivet Payà, una joven fan que acusó al cantante de trato degradante durante los encuentros íntimos que mantuvieron. Lejos de arrepentirse de sus escandalosas palabras, ella sigue manteniendo relación con periodistas a los que intenta convencer de su dolorosa realidad.
A quien Alejandro Sanz sí da su sitio es a Miguel Ángel Arenas, El Capi, el mayor hacedor de estrellas de nuestro país. Un hombre que, incluso en los días grises, ha apoyado, respetado y comprendido a uno de los artistas españoles más importantes de todos los tiempos.