Madrid, 22 Oct (Diez Minutos).- David Bisbal ha concedido una entrevista en la que se ha abierto por completo sobre su faceta más íntima como famoso cantante. El almeriense lleva 25 años surfeando la ola de la fama. Desde que saliera de la academia de ‘Operación Triunfo’ en 2002, el artista ha mantenido un ritmo de vida intenso. Su trayectoria ha estado marcada por el éxito comercial de su música, la exposición mediática de su vida privada y las giras internacionales periódicas.
El almeriense intenta llevar una vida personal muy cuidada e íntima, pero en el podcast ‘Roca Project’ se ha atrevido a explicar asuntos de la industria de la musica y la madurez que necesitas para afrontar desde tan joven ciertas situaciones que la fama te da. «Hoy me siento feliz. Me ha costado mucho encontrar una estabilidad, una familia, una felicidad y, hoy en día, tengo eso que me ha costado tanto trabajo encontrar», compartía. Recordemos que tiene 47 años, vive en Madrid junto a su esposa, Rosanna Zanetti, con quien tiene dos hijos, llamados Matteo y Bianca. Tiene una hija mayor, Ella, nacida de su relación anterior con Elana Tablada.
Para llegar a esa estabilidad, Bisbal ha estado trabajando durante años. «Ha sido importante, en mi día a día, como me dice una muy buena amiga profesional de la psicología, que lo que me ha salvado muchas veces ha sido la música y el deporte. Soy un ser humano, pero la música me ha salvado y el deporte me ha salvado mucho, porque cada vez que he terminado mi trabajo siempre he elegido la vida sana. No he bebido, no me he drogado nunca y he evitado absolutamente las compañías que de alguna manera podían llevarme a ese camino», comentaba en el podcast.
Junto al alcohol y las drogas, la fiesta es otra de sus renuncias personales por el bien de su persona y de su carrera. Reconoce que «muchas veces me han llamado», invitándole a un restaurante o una fiesta hasta las 5 de la mañana. David Bisbal responde siempre con cortesía pero firme: «No puedo, no puedo porque mañana me voy a Chile». «Hay personas que beben y no les pasa nada, cantan mejor. Pues a mí, la genética me ha hecho todo lo contrario. No funciono ni con vino, ni con cervezas ni con nada», contaba.