Madrid, 6 May (Hola).- Javier Ambrossi ha abierto una ventana muy personal a su vida en su última columna de opinión publicada en El País. El creador, guionista y director, conocido junto a Javier Calvo como uno de “Los Javis”, se ha sincerado sobre un momento clave en su vida: su ruptura sentimental con su pareja y compañero creativo durante más de una década. Lejos de los silencios habituales que rodean este tipo de separaciones en el ámbito público, Ambrossi ha optado por compartir cómo ha sido este proceso desde dentro, con una honestidad poco frecuente. Y lo ha hecho con un relato que ha sorprendido por su naturalidad, su madurez y la forma en la que ambos han decidido redefinir su relación personal y profesional.
“Desde que lo dejamos hemos hecho exactamente lo que nadie recomienda: vernos casi todos los días”, escribe el director en su columna del periódico El País, dejando claro que su vínculo con Javier Calvo no se ha roto del todo, sino que ha evolucionado hacia una nueva forma de entendimiento. Una transición que, en sus propias palabras, ha estado muy lejos de los esquemas tradicionales.
Ambrossi detalla cómo, tras la ruptura, han continuado compartiendo no solo proyectos profesionales, sino también espacios, emociones y experiencias que suelen asociarse a una pareja en activo. “Posar en photocalls. Sacar una película adelante, La bola negra. Llorar y reír cuando te dan la noticia de tu vida: que vas a estrenarla en la sección oficial del Festival de Cannes”, relata, subrayando la intensidad con la que han seguido viviendo su colaboración.
Uno de los puntos más llamativos de su reflexión es precisamente esa convivencia entre el fin de la relación sentimental y la continuidad de la vida compartida en lo creativo. Lejos de tomar distancia, ambos han apostado por mantener su alianza artística intacta, algo que no suele ser habitual tras una separación. “Pasar de pareja a amigos sin periodo de vacío emocional. La forma menos ortodoxa de ser ex. Y, contra todo pronóstico, ha funcionado”, concluye Ambrossi en su texto, dejando entrever que, aunque el cambio ha sido profundo, también ha sido sorprendentemente fluido.
La pareja, que ha marcado una de las etapas más influyentes de la ficción española reciente con proyectos como La Llamada o Veneno, ha construido no solo una relación sentimental, sino también un universo creativo conjunto que ha traspasado la pantalla. Por eso, su ruptura no implica un cierre profesional, sino una transformación de su vínculo.
En el entorno de ambos se ha hablado siempre de una complicidad muy especial, una conexión que iba más allá de lo romántico y que se sostenía en una visión común del arte y de la narrativa audiovisual. Algo que, según lo descrito por Ambrossi, sigue muy presente pese al cambio en su relación personal. La sinceridad del creador ha generado un gran interés, no solo por el peso mediático de ambos, sino por la manera poco habitual en la que han afrontado su separación. En un mundo donde lo habitual es el distanciamiento tras una ruptura, su caso plantea una alternativa distinta: la posibilidad de reinventar el vínculo sin romperlo del todo.
Sin dramatismos, pero con mucha honestidad, Ambrossi ha puesto palabras a una situación compleja que, sin embargo, parece haber encontrado su propio equilibrio. Una historia de cambio, adaptación y continuidad que demuestra que no todas las rupturas tienen por qué significar un final absoluto. Porque, en el caso de Javier Ambrossi y Javier Calvo, la vida ha seguido adelante, pero de una forma distinta. Una forma menos convencional, quizá, pero que, como él mismo reconoce, ha funcionado.
Cuando fue a La Revuelta, Ambrossi aclaró qué era lo que verdaderamente había pasado entre él y Calvo. Nada más entrar en el teatro en el que se graba el programa de La 1, Ambrossi reconoció haber sentido «miedo al venir solo, inseguridad, también un vacío y una tristeza». Fue en ese momento cuando ambos comenzaron a hacer su propia vida por separado, pero siempre acordándose de lo mucho que comparten y se quieren, aunque desde ahora sea desde el plano del cariño y la amistad por todo lo vivido. «Quiero darle un beso a Javi desde aquí. Puedo presentar el Benidorm Fest porque él está montando la película», dijo entonces.