Melania Trump desaira a Jill Biden

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Melania Trump desaira a Jill Biden

Washinghton, D.C. 19 Ene (¡Hola!).- En Estados Unidos se vive una tensa calma a dos días de que se dé la sucesión presidencial, con la investidura de Joe Biden. Después de una agitada semana en la que se determinó llevar a Donald Trump a un segundo juicio de impeachment por la incitación a la insurrección en los actos violentos que se vivieron en el Capitolio en los primeros días del año, se está dando de a poco la transición, no sin sus respectivos tropezones -como la necesidad de evacuar el ensayo de la investidura por un incendio aledaño esta mañana-. Si bien, Trump ya había anunciado que con su presencia no contaran para la investidura de Biden -la primera vez que esto pasará en décadas-, ahora se ha dado otro feo gesto, pero esta vez entre las primeras damas. Se ha dado a conocer que Melania Trump no dará el clásico recorrido por la Casa Blanca a su sucesora, Jill Biden.

La tradición, en la que se hace un no oficial cambio de estafeta, va desde Bess Truman cuando dio un tour a Mamie Eisenhower en 1953. Según se sabe, en esta visita que suele darse mientras el mandatario y su sucesos se encuentran en la Oficina Oval, no solamente presentan a la nueva primera dama con su próximo hogar, sino que también se dan algunos consejos tanto de la logística para llevar una casa como esa, hasta algunos tips sobre el manejo del equipo. En ocasiones especiales, como la transición de los Bush a los Obama, las hijas gemelas del mandatario tomaron la iniciativa e invitaron a las hijas de Michelle y Barack -que en ese momento eran muy pequeñas- a conocer todos los rincones más divertidos de la Casa Blanca, dejándoles una carta en la que les quisieron compartir su propia experiencia como hermanas creciendo en la residencia presidencial estadounidense.

Aunque ésta suele ser una de las citas más amables de la transición en aquel país, incluso en los momentos más tensos se había logrado que se realizara. Michelle Obama ha confesado que para ella no fue nada sencillo tener esta reunión con Melania, pero consciente de su papel, la llevó a cabo con toda la cortesía necesaria.

Hace pocas semanas, Michelle reflexionó sobre aquel momento: “Estaba dolida y decepcionada, pero los votos se habían contado y Donald Trump había ganado. La gente estadounidense había hablado. Y una de las grandes responsabilidades de la presidencia es escuchar cuando eso pasa. Así que mi esposo y yo dimos la instrucción a nuestro equipo de hacer lo que George y Laura Bush habían hecho por nosotros: realizar una transición del poder respetuosa y sin problemas, uno de los rasgos de la democracia estadounidense. Invitamos al equipo del presidente electo a nuestras oficinas y preparamos detallados memos para ellos, ofreciendo lo que habíamos aprendido en los últimos ocho años”.

“Necesito ser honesta y decir que nada de eso fue fácil para mí. Donald Trump había difundido mentiras racistas sobre mi marido que pusieron a mi familia en peligro. Eso no era algo que estuviera lista para perdonar. Pero sabía que, por el bien de nuestro país, tenía que encontrar la fuerza y madurez para poner mi enojo de lado. Así que recibí a Melania Trump en la Casa Blanca y le hablé de mi experiencia, contestando todas las preguntas que tuvo -desde el fuerte escrutinio que viene con ser primera dama hasta cómo es criar a niños en la Casa Blanca”, continuó Michelle.

El mal gesto no podría venir en peor momento, pues se ha dado a conocer que Melania se va con un bajísimo porcentaje de aprobación con el 47%, cifra que dista mucho del 69% con el que hace cuatro años se marchó Michelle Obama. Antes de ella, Laura Bush partió con un 67%, mientras que Hillary Clinton tuvo 56%.