Arkansas, 10 Feb (20 Minutos).- Todas las especies guardan un papel fundamental en el ecosistema. Sin embargo, debido al cambio climático y a la acción del hombre, las abejas se encuentran en peligro. De acuerdo a los estudios de Greenpeace, su población solo en EEUU ha disminuido en un 90 % desde 1962. Por ello, desde activistas anónimos a personajes famosos hacen lo posible para evitar su extinción, como es el caso de Morgan Freeman.
El intérprete comenzó a adentrarse en el mundo de la apicultura en 2014 tras una muerte masiva de abejas en el país. Desde entonces, y siendo consciente de la importancia de los insectos, comenzó a modificar su rancho de Arkansas. Así, en los doce años que lleva concienciado, ha importado más de 26 colmenas y ha convertido su terreno de 50 hectáreas en un refugio. Y es que para hacer que los animales estén cómodos también plantó todo tipo de flores y árboles.
«Existe un esfuerzo conjunto para traer de vuelta a las abejas al planeta… No nos damos cuenta de que son la base, creo, del crecimiento de la Tierra y su vegetación», explicó en una entrevista para Jimmy Fallon. De hecho, el propio actor se unió al movimiento global para la protección de las abejas. Según el intérprete, la posible pérdida de colonia de abejas es «peligrosa» para el futuro del planeta y supone «la mayor crisis a la que el mundo se ha enfrentado» junto al cambio climático.
Después de que la administración de Trump despenalizase los pesticidas que matan las abejas, las colonias de estos insectos se vieron fuertemente afectadas, hasta el punto de estar en riesgo de entrar en la lista de animales en peligro de extinción. La desaparición de estos insectos pondría en grave riesgo la vida del planeta.
Gracias a su función polinizadora, son esenciales para que la flora siga creciendo. Tanto en sus hábitats naturales como en los campos de agricultura, estos insectos se encargan de polinizar alrededor del 80 % de las plantas a nivel mundial. En números globales, supone más de 300 millones de flores al día, con lo que sostienen más de un 90 % de la nutrición global. Por ello, perder a las abejas rompería la cadena alimenticia.