Miami, 4 Feb (20 Minutos).- Colate Vallejo Nágera está feliz y expectante porque, tras haberse pospuesto hasta en siete ocasiones, en los próximos días está previsto que su hijo Nicolás, fruto de su relación Paulina Rubio, declare en los tribunales de Miami. Una entrevista que el menor lleva esperando más de tres años y en la que pretende explicar, sin intermediarios, cómo es la relación que mantiene con su madre y que también refleja un informe realizado por la guardiana —una especie de abogada del joven— en la que se habla abiertamente de violencia y agresividad. Nicolás no se siente cómodo con su madre y quiere vivir en España.
De hecho, tal y como ha podido saber 20minutos, en diversos escritos presentados en la Corte se especifican varios episodios, de carácter violento, que terminaron con las fuerzas del orden americano acudiendo a la residencia de la cantante. Unos hechos a los que la mexicana trata de restar importancia aduciendo a la alienación parental. Desde su punto de vista, el menor está siendo manipulado por el entorno de Colate y lograr arrebatarle su custodia.
El empresario, que no quiere hacer declaraciones en público hasta que la justicia se pronuncie, advierte que su único interés es cumplir la voluntad de su hijo y dotarle de una vida cómoda y feliz en un ambiente sano. Ha demostrado su arraigo familiar y la absoluta disposición para cumplir con los designios de Nicolás, dejando en barbecho su vida en España y fijando su residencia en Miami para estar cerca de él.
En caso de que el fallo sea a su favor, Colate no exigirá ninguna compensación económica ni se opondrá a que Paulina tenga un régimen de visitas abierto para intentar reforzar la relación con el joven. Mientras todo esto encuentra un final judicial, Rubio ya ha anunciado que interpondrá una nueva demanda contra su exmarido, alimentando así una guerra judicial que ha dejado a ambos en una situación económica muy ajustada. Colate ha invertido más de un millón de euros en defenderse de las continuas afrentas de Paulina y ella, con una carrera musical obstruida, ha tenido que malvender alguna propiedad para asumir el elevado gasto que genera sus guerras en los juzgados.
Y no solo con Colate. A pesar de que ahora afronta un alto al fuego con Gerardo Bazúa, padre de su otro hijo, las denuncias contra él también se agolpan en el despacho de su mediática abogada, quien también ha tenido que mediar o interceder con el personal de servicio que trabajaba en su casa. Paulina ha tenido que prescindir de todos sus empleados. Es más que probable que alguno de ellos pueda explicar en los medios situaciones y comportamientos que podrían suponer un nuevo escándalo en la ya de por sí llamativa vida privada de la hija de Susana Dosamantes.