Ciudad de México, 19 Mar (Cine Premiere).- Netflix apuesta por lo hecho en México. Así ha sido por varios años. En 2020, la popular plataforma de streaming estableció su sede latinoamericana en la CDMX, y al año siguiente, lanzó por primera vez la campaña “Que México se vea”, que desde entonces hasta ahora ha sido utilizada para reafirmar su compromiso con apoyar y mostrar al mundo más y más producciones mexicanas de calidad.
Por otro lado, la “N” roja lleva ya en realidad una década produciendo contenidos originales en nuestro país. Justo en 2025 se cumple el 10° aniversario del lanzamiento de Club de Cuervos (2015-2019), que fue la primera serie original de Netflix hecha en México —y en Latinoamérica, de paso—. Así que ciertamente no había mejor ocasión para que el servicio de video on demand anunciara su siguiente gran inversión en la nación tricolor… Una acompañada del signo de dólares y compuesta (ahí, humildemente) de diez cifras.
El 20 de febrero de 2025, en plena conferencia mañanera de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se anunció que Netflix destinaría $1,000 millones de dólares (MDD) a la producción de películas y series mexicanas en un periodo de cuatro años. “[Esta inversión] contribuirá al crecimiento de la industria audiovisual y a la creación de empleos y oportunidades en todo el país”, aseguró Ted Sarandos, CEO de la compañía, partícipe de aquella sorpresiva rueda de prensa que hizo volar nuestra imaginación. Con esa cantidad de dinero, ¿hasta cuántos proyectos fílmicos y televisivos podrían concretarse?
Tomando en consideración únicamente el sector cinematográfico, el costo promedio de un largometraje mexicano en 2023 fue de $19.4 millones de pesos (MDP), según cifras del Anuario Estadístico de Cine Mexicano 2023, publicado por el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE). Entonces, si la tendencia de aproximadamente $20 MDP por película se mantiene en los próximos cuatro años, estaríamos hablando de que entre 2025 y 2028 podrían producirse en México —y sólo con el dinero desembolsado por Netflix, equivalente a $20,000 MDP— alrededor de 1,000 novedosos títulos. Esto es 16% más de todos los largometrajes mexicanos que se produjeron entre 2020 y 2023.
No obstante, la inversión de la “N” roja está pensada para financiar 20 títulos al año, entre películas y series de televisión, según reveló Sarandos en la misma conferencia de prensa. O sea que con esos $1,000 MDD se dará cobijo únicamente a 80 producciones mexicanas, lo cual no deja de resultar impresionante. Si en efecto ese dinero se emplea exclusivamente en el área de producción, cada uno de estos ochenta proyectos recibiría de Netflix en promedio $12.5 MDD, lo que equivale a $250 MDP (más de diez veces la media de lo que cuesta levantar un largometraje mexicano).
Todavía no queda claro cuánto de la inversión será destinado a películas y cuánto a series de televisión. Tampoco se sabe cuántas serán producciones 100% mexicanas y cuántas, coproducciones con otros países. A fin de cuentas, el CEO de Netflix comentó que su multimillonario plan incluye también “producciones globales” traídas a México en aras de involucrar a talento nacional en su desarrollo, tal y como sucedió con la cinta de animación Pinocho de Guillermo del Toro (2022), de la cual hubo secuencias clave enteramente confeccionadas en Guadalajara.
De lo que hay absoluta certeza, recapitulando, es que Netflix prevé en los siguientes cuatro años producir alrededor de 20 proyectos fílmicos y televisivos de manufactura mexicana cada doce meses. Nada extraordinario en materia de cantidad, si consideramos que desde 2021, esta empresa ha financiado en México mínimo una veintena de películas y series al año (sin contar cortometrajes, reality shows, especiales o cualquier tipo de programación alternativa). Quizás ir de veinte en veinte le permita a Netflix mantenerse como una de las plataformas de streaming que más contenido mexicano produce anualmente, aunque no siempre esté hasta arriba en los rankings. Según datos de IMCINE, fue ViX y no Netflix el servicio de video on demand que más series nacionales produjo en 2022 y 2023.
Por otro lado, no parece que el streamer de Ted Sarandos tenga interés en ganar esa carrera. Pretende, más bien, al invertir en promedio $250 MDP en cada proyecto, asegurarse de tener en su catálogo más títulos originales hechos en México que sean, con base en los estándares de la industria local, auténticas superproducciones.
Con la anunciada inversión, no necesariamente van a proliferar las películas mexicanas con valores de producción idénticos a los de Roma (2018). La magna obra de Alfonso Cuarón —primer largometraje de Netflix premiado en los Óscar— requirió un presupuesto de $300 MDP y hacerla en pleno 2025 probablemente saldría un 50% más caro. Pero pensemos en otros largometrajes concebidos en los últimos veinte años, significativamente más baratos, aunque asimismo considerados algunos de los más costosos del cine nacional. Ahí están, por ejemplo, Arráncame la vida (2008), El atentado (2010) y Cinco de mayo: La batalla (2013), tres dramas históricos que demandaron en su momento lo que hoy equivaldría a una cifra no muy superior a los $150 MDP; es decir, un 40% menos de lo que Netflix podría destinar a cualquiera de las películas que contemple producir próximamente en México.
Entonces, para 2028, puede que haya un top completamente nuevo en lo que concierne a películas mexicanas con los presupuestos más elevados de la historia. Y no es descartable que varias de ellas tengan una gigantesca “N” roja estampada.
Claro que, debido al enorme secretismo con que Netflix suele manejar sus números, resultará difícil saber cuánto costaron por separado sus venideras producciones locales. Pero en aras de evidenciar lo mucho que la compañía invierte en México y fomenta el crecimiento de su industria audiovisual, quizás en los próximos años se anime a compartir públicamente más y más información clasificada. De Pedro Páramo (2024), por ejemplo, el streamer declaró meses atrás que la producción de esta ambiciosa ópera prima de Rodrigo Prieto aportó más de $375 MDP a la economía del país.
¿Y qué tipo de historias contarán las películas y shows televisivos costeados con la reciente inversión de Netflix? Pues eso está por verse. Un proyecto que apenas comenzó a filmarse en 2025 es Mal de amores, serie basada en la homónima novela de Ángeles Mastretta y que reafirma la tendencia de la compañía a tomar destacados títulos de la literatura mexicana y llevarlos a la pantalla. Es muy seguro que el fenómeno de las adaptaciones (enriquecido por títulos como Temporada de huracanes y Fiesta en la madriguera) continuará expandiéndose en los años subsecuentes, como también que no será lo único que el streamer vaya a financiar.
Desde que Netflix lanzó la campaña “Que México se vea”, su promesa ha sido poner en su catálogo ficciones y documentales que reflejen la identidad del mexicano y la diversidad de miradas que existen en nuestro territorio. No importa si se abordan temas escabrosos y muy cercanos a la realidad como lo es el narcotráfico. «Nosotros apoyamos la libertad creativa y la libertad de expresión para que los creadores de historias cuenten la historia de sus vidas, que en algunos casos sufren el impacto [de los grupos delictivos]», comentó Sarandos a los medios de comunicación.
Por otra parte, cabe señalar que la “N” roja se ha vuelto una presencia infaltable a la hora de brindar justo reconocimiento a las mejores películas que cada año se producen en México. Desde 2019, no ha habido edición de los Premios Ariel en la que un largometraje de Netflix no consiga como mínimo dos victorias. Así que, sin lugar a dudas, será prioridad de la compañía no flaquear en ese ámbito y erigir más títulos que sigan el ejemplo de multipremiadas producciones como Ya no estoy aquí (2019) y Una película de policías (2021).
Aparte de invertir $1,000 MDD en la producción de películas y series mexicanas, Ted Sarandos anunció en la misma mañanera del pasado 20 de febrero que Netflix se había comprometido a ayudar a mejorar la infraestructura de los Estudios Churubusco en la CDMX. Según se dijo en conferencia de prensa, la plataforma de streaming aportará $2 millones de dólares a la renovación de sus instalaciones, al interior de las cuales se han filmado varios de los proyectos cobijados por la marca, incluyendo Bardo (2022) y la venidera serie Las muertas.
“Tenemos que mejorar las líneas de vida y los pasos de gato, como también automatizar las puertas y renovar el revestimiento acústico”, comentó el director de los Estudios Churubusco, Cristián Calónico, hablando sobre el anunciado apoyo de Netflix en el programa Marquesina. “En algunos foros, hay que cambiar los pisos. Entonces son una serie de cosas que van a mejorar [los Estudios Churubusco] y harán que sean más competitivos”.
De acuerdo a Calónico, este plan de modernización supondrá un gasto de $8 millones de dólares. Entonces, por lo pronto, la “N” roja ya aportó una cuarta parte de la cifra requerida. La idea es que los Estudios Churubusco —que en 2025 cumplen 80 años de vida— brinden “un mejor servicio y foros renovados”, para que así “sigan siendo el referente de América Latina de estudios de cine y se vuelvan el centro de producción del país”.
Asimismo, Sarandos garantizó que su empresa seguirá financiando en México “programas que ayuden a talentos diversos y creativos detrás de la cámara a desarrollarse en el mundo del entretenimiento”. En agosto de 2024, se anunció el Fondo Netflix para la Equidad Creativa en México, a partir del cual en los siguientes dos años se destinarían $22 millones de pesos a la capacitación de nuevos talentos, y también al desarrollo de proyectos fílmicos gestados por cineastas indígenas y afrodescendientes.
“En Netflix creemos en la importancia de encontrar creadores de todos los rincones del país y con perfiles diversos para que cuenten historias que reflejen la riqueza y variedad de México”, afirmó en aquel entonces Alejandra Serna, vicepresidenta de producción de Netflix para Latinoamérica.
En diez años, Netflix ha producido en México más de un centenar de largometrajes y series de televisión en más de cincuenta locaciones de 25 estados del país. Pero ahora, su “tudum” prevé resonar con más fuerza en tierra azteca y sólo nos queda ser pacientes para saber qué sorpresas traerá consigo.