Sylvia Pasquel en el cine

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Sylvia Pasquel en el cine

Ciudad de México, 25 Oct (El Heraldo de México).- A sus 70 años, Sylvia Pasquel realizó su primer desnudo en la pantalla grande al protagonizar la cinta “El diablo entre las piernas”, de Arturo Ripstein, y aunque en un momento tuvo miedo, sabía que al ser un trabajo del cineasta todo sería arte, algo poético, por lo que venció sus temores y dejó que todo fluyera.

“La primera vez que leí el guion me encantó, me pareció un reto importante vencer los miedos, nunca había hecho un personaje como este, ni un desnudo, ni los varios que hay en la película. Fueron pláticas con Paz Alicia (guionista) y Arturo que me dieron la confianza para hacer el trabajo. Porque en el papel y gráficamente puede ser muy grotesco, pero con todas estas charlas me di cuenta que era algo diferente”, explicó la actriz.

Agregó que toda la filmación está hecha con delicadeza y finura, porque el espectador nunca se siente agredido con lo que pasa. “Sí fueron muchos retos. Pero me sentí muy confiada en las manos de Arturo. Siempre fue paternal, desde la primera vez que vi el guion, y lo leí mil veces. Nunca dudé, sí tuve miedo y estaba muy nerviosa. Le dije Arturo tengo muchos años de actriz y ni cuando estaba jovencita y bonita, no hice ningún desnudo y ahora venir a hacerlo a estas alturas…” detalló.

Ante las escenas, Sylvia pensaba en su familia, en sus nietas, y tenía pena de que la vieran en una cinta desnudándose, pero su sorpresa fue que tanto su hija Stephanie Salas como su nieta la más chica, Camila Valero Salas, elogiaron su trabajo.

El guion del filme fue escrito por la guionista y esposa del cineasta, Paz Alicia Garcíadiego quien elimina el tabú de la sexualidad en la vejez. Una etapa de la vida en la que considera que todos ven como nostálgica y serena, cuando no es así.

“Es más fácil filmar una cinta de un incesto, que la de una pareja vieja haciendo el amor”, aseguró.

La película cuenta la historia de “Beatriz”, una mujer con un alto libido sexual, a la que su esposo le reclama todo el tiempo por su pasado, pero esta misma violencia verbal, es la que a ella le hace creer que la ama.

Fue presentada en la décimo séptima edición del Festival Internacional de Cine de Morelia, donde Ripstein también develó una butaca con su nombre.